Pavlov comprobó que si se ponen alimentos o ciertos ácidos diluidos en la boca de un
perro hambriento, éste empieza a salivar –
reflejo de salivación-.
Pero además, se dio cuenta de que el animal también salivaba
simplemente oliendo o viendo la comida, o incluso cuando se acercaba la
persona encargada de alimentarle.
Pavlov decidió entonces llevar a cabo un experimento para estudiar nuevas conexiones entre un
estimulo y una
respuesta. Para ello, incluyó un nuevo elemento externo en el proceso –
estímulo neutral-,
concretamente una campana. Durante varias semanas, tocaba la campana e
inmediatamente daba de comer al perro. Transcurrido un tiempo, el perro
comenzó a salivar al oír el sonido de la campana.
La
salivación del
perro ante la comida es una
respuesta incondicionada; sin embargo, la salivación tras oír la campana es una
respuesta condicionada -el estímulo neutro acaba por convertirse en un estímulo condicionado-.
Fue así como
Pavlov formuló la
ley del reflejo acondicionado, que viene a decir que cuando dos cosas acostumbran a ocurrir juntas, la aparición de una trae la otra a la mente.
Fuente: http://www.saberia.com/por-que-es-conocido-el-perro-de-pavlov/
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